Se dio cuenta que era un mercado cautivo. Desde que los puestos de ventas del barrio habían sido desmantelados, los clientes deambulaban buscando donde proveerse. Por eso, decidió ocupar el lugar que había quedado vacante y se dedicó a vender droga en la Costanera.
Pero el negocio le duró solo dos meses. Ayer, personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop), a cargo de los comisarios Fabián Salvatore y Francisco Juárez, y del subcomisario Jorge Nacusse, desbarató el quiosco de "Nery", y secuestró 60 dosis de "paco".
El 18 de marzo, los policías allanaron las casas de "Lidia" y del "Rengo Ramoncito". En la vivienda de la mujer encontraron "paco" y cocaína. En lo de su socio había marihuana, una piedra de cocaína y troqueles de LSD.
Madres de jóvenes adictos señalaron a "Nery", de 24 años, como el sucesor de los anteriores dealers. El desfile de adolescentes frente a la casa del "transa" era incesante. Compradores de barrios aledaños, como El Trébol, Roselló, Cartonero y La Torada, llegaban a toda hora.
El procedimiento
Ayer a las 6.30, con la orden impartida por el juez federal Daniel Bejas, la Digedrop allanó la vivienda de "Nery", con el apoyo de la sección Drogas Peligrosas de la Policía Federal, al mando de los oficiales Jorge Luján, Gustavo Lagoria y Gonzalo Corvalán. Los escoltaron efectivos del Grupo CERO y del Comando Radioeléctrico.
El dealer estaba durmiendo junto a su esposa y su hijita cuando llegó la Policía. Un perro pitbull custodiaba la entrada a la casa. Ese fue el primer escollo que debieron sortear los agentes. Incluso, el can mordió en la pierna a un oficial, que debió ser asistido.
Luego de abrir una gruesa puerta de hierro con doble cerradura, los uniformados por fin ingresaron. Cuando "Nery" quiso reaccionar, ya estaba rodeado.
Dentro de un ropero, la Policía encontró 60 dosis de "paco", ocho bagullos de marihuana, papel glasé, $ 1.000, papeles engomados, dos celulares y anotaciones de las ventas realizadas.
Esta es la primera vez que "Nery" es vinculado a causas relacionadas con estupefacientes. El joven, según fuentes policiales, estuvo detenido anteriormente por diversas causas, que van desde lesiones hasta robo agravado con arma de fuego.
Cuando algunos vecinos despertaron y advirtieron que la Policía estaba allí, comenzaron a arrojar piedras contra los patrulleros. Sin embargo, la tensión se disipó con el correr de las horas. Quienes cobijaban al dealer ya habían dado por perdida la batalla. Pero no la guerra.